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	<title><![CDATA[Sólo Letras]]></title>
	<link>http://sololetras.obolog.com</link>
	<description>En este blog podrás encontrar diferentes tipos de narraciones, que de alguna manera irán relatando aquéllos pequeños y grandes sucesos cotidianos o con atisbos mitológicos que surgen desde alguna zona no identificada de mi cerebro, que prontamente comienza a ansiar teclear todo y de alguna manera llegan hasta aquí. ¡Bienvenido sea el curioso y el altanero que se dispone a leer!</description>
	<language>es-es</language>
	<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 20:53:00 +0100</pubDate>
	<lastBuildDate>Tue, 24 Nov 2009 20:53:00 +0100</lastBuildDate>
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	<managingEditor>webmaster@obolog.com</managingEditor>
	<webMaster>webmaster@obolog.com</webMaster>
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		<title><![CDATA[Sólo Letras]]></title>
		<link>http://sololetras.obolog.com</link>
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	<item>
		<title>El Castillo de Cristal</title>
		<link>http://sololetras.obolog.com/castillo-cristal-133160</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Habita un desierto de arenas azules esos extensos terrenos donde encontr&eacute; de pronto y frente a m&iacute; un misterioso castillo de di&aacute;fano cristal. Sin puertas, ni ventanas y en vaga apariencia deshabitado y abandonado. Quiz&aacute;s las ara&ntilde;as y el polvo le hab&iacute;an olvidado, creyendo que la compa&ntilde;&iacute;a de esas arenas y nubes bastaban. Todas sus torres her&iacute;an al cielo con sus filos triangulares y brillaban bajo una misteriosa luz cuya procedencia era desconocida. &iquest;Acaso los insectos le tem&iacute;an?</p><p>Arrojado en medio de la nada, olvidado, exiliado de las ciudades, destinado a padecer la soledad casi silenciosa de la brisa. Sus paredes pose&iacute;an un fr&iacute;o que palidec&iacute;a la piel y que rajaba de manera ardiente la dermis, escociendo las heridas como infectadas de ausencia y vac&iacute;o. Una ma&ntilde;ana completa estuve observando el castillo de cristal, una ma&ntilde;ana llena de nubes y sin aves, sin voces a lo lejos, sin el rumor del agua. Incontables eran los pasos necesarios para rodearle, como las fisuras y las irregularidades en sus transl&uacute;cidas paredes. &iquest;Acaso el tiempo exist&iacute;a en Caleido?</p>
<p>Inquieta y curiosa, hipnotizada por el brillo cruel de su materialidad abr&iacute; los labios y quise gritar para que surgiera una puerta, o tal vez una ventana, para ingresar en su interior pero mi voz no surgi&oacute; y not&eacute; como el silencio se hab&iacute;a apoderado de mi respiraci&oacute;n, de mis latidos, de mi sangre al correr por mi cuerpo. Gir&eacute; molesta y con rapidez d&aacute;ndole la espalda enfurecida de no poder conocer esos rincones, caprichosa, casi iracunda y mi cabello golpe&oacute; esas paredes inf&eacute;rtiles. Y como atra&iacute;do por una fuerza poderosa el cristal comenz&oacute; a surgir de entremedio de las paredes envolviendo un mech&oacute;n de mi cabello y haci&eacute;ndome temblar. &iquest;Acaso le hab&iacute;a ofendido?</p>
<p>Extra&ntilde;amente el cristal se triz&oacute; y se derriti&oacute; dejando salir un viento fr&iacute;o e intenso como invernal. Mi cabello libre nuevamente se sent&iacute;a diferente y mojado, sin embargo eso no me desalent&oacute; y me deslic&eacute; con cuidado en su interior. Por sus pasillos el agua se deslizaba y evaporaba al llegar al suelo. Mis ropas se volvieron todas blancas y mi piel comenz&oacute; a palidecer con rapidez pareciendo pronto un ser espectral cuyos reflejos se mov&iacute;an entre los cristales que le rodeaban. Un t&iacute;mido "hola" se desliz&oacute; entre mis labios y esper&oacute;, tan s&oacute;lo unos segundos pasaron y luego una oleada de "hola" semejantes al m&iacute;o pero con otros tonos de voz se escucharon como eco entre medio de las inquietantes paredes. No eran m&iacute;os, pero eran m&iacute;os... &iquest;o no?</p>
<p>Una figura corri&oacute; por mi lado con un vestido blanco y una piel p&aacute;lida casi haci&eacute;ndome caer. "&iexcl;Espera!" - grit&eacute;, o eso intent&eacute; hacer, mi voz son&oacute; melanc&oacute;lica y opaca, apagada y casi chirriante. Me llev&eacute; las manos a los o&iacute;dos y tem&iacute;, todos los pasillos eran iguales y mi voz me her&iacute;a. Camin&eacute; hacia la direcci&oacute;n que se fuese la figura y anhel&eacute; por no convertirme en un espectro olvidado, exiliado, en medio de la nada. &iquest;Acaso hab&iacute;a pensando en volver sobre mis pasos?</p>
<p>Encontr&eacute; finalmente el centro del castillo, el cual m&aacute;s bien parec&iacute;a ser una pir&aacute;mide equil&aacute;tera pero en un mundo lleno de realidades, lo que la llevaba a no ser realmente perfecta, y eso me hac&iacute;a sonre&iacute;r un poco.  Una voz chirriante me salud&oacute; y me llev&eacute; las manos a los o&iacute;dos reflejamente, mir&eacute; alrededor y vi frente a m&iacute; con asombro los ojos penetrantes y oscuros del ser frente a m&iacute;. Sus cabellos mojados y negros se ve&iacute;an escarchados y opacos, tiesos y daba la impresi&oacute;n de poseer cierto filo. Me apoy&eacute; en el cristal que nos separaba y un hermoso corte recto se dibujo en mi mano oblig&aacute;ndome a retirarla con asombro mientras la figura re&iacute;a y corr&iacute;a hacia otra direcci&oacute;n...</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://sololetras.obolog.com/castillo-cristal-133160" title="El Castillo de Cristal">El Castillo de Cristal</a></strong> en <a href="http://sololetras.obolog.com" title="cuentos, historias, relatos, poemas">Sólo Letras</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Dalais</author>
				<category>caleido</category>
				<category>castillo</category>
				<category>cristal</category>
				<category>planeta</category>
				<category>relato</category>
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		<pubDate>Fri, 03 Oct 2008 23:54:37 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>La ciudad de la nostalgia</title>
		<link>http://sololetras.obolog.com/ciudad-nostalgia-127473</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Al visitar con m&aacute;s frecuencia la primera ciudad que conoc&iacute; en Caleido, logr&eacute; distinguir aqu&eacute;lla sensaci&oacute;n que habitaba en ella, la nostalgia y el pasado hac&iacute;an carreras entre el polvo y los inamovibles ciudadanos. Las estatuas estaban condenadas a ser siempre abrazadas por el viento, los sonidos y servir de posaderas a las aves que surcaban suavemente los cielos.</p>
<p>Era una ciudad sin nombre, sin libros de historia, sin casas,hab&iacute;a en ella en cambio unas construcciones pante&oacute;nicas que albergaban el secreto de la motivaci&oacute;n de los habitantes de Caleido por construirla. A diferencia de lo que pudiese pensarse sab&iacute;a que esta ciudad no hab&iacute;a surgido de la nada. Hab&iacute;a una cierta sinfon&iacute;a en la posici&oacute;n de las estatuas, hab&iacute;a un orden ciertamente establecido incluso en cada una de las baldosas que friamente se acomodaban en su suelo, deb&iacute;a existir una raz&oacute;n para que las &uacute;nicas palabras posibles en esa ciudad de silencios fuese la poes&iacute;a.</p><p>"No tienes un hogar<br />s&oacute;lo montones de papeles que cualquiera puede convertir en cenizas<br />s&oacute;lo ropa que ser&aacute; entregada a las polillas<br />s&oacute;lo un lecho que ser&aacute; lanzado al r&iacute;o"</p>
<p>Dec&iacute;a el brazo de una estatua que apuntaba al cielo, algunas noches hab&iacute;a una estrella frente a ese dedo, otras noches s&oacute;lo la intensa negrura de la ausencia. Yo quer&iacute;a creer que esa ausencia era s&oacute;lo el aviso de una nueva compa&ntilde;&iacute;a, de una presencia que se tardaba en llegar y que hac&iacute;a de sus pasos una decisi&oacute;n importante. Pero no hab&iacute;an respuestas en la ciudad sin prosa, no hab&iacute;a palabras que fueran concluyentes, s&oacute;lo estrofas de alguna canci&oacute;n sin melod&iacute;a.</p>
<p>"Abajo hay cierta pretensi&oacute;n de vida<br />fantasma de deseo, de angustias y problemas en llamas<br />espejos fascinantes como un bosque que se hunde en la arena. "</p>
<p>Mientras le&iacute;a cada uno de los peque&ntilde;os escritos, que casi ocultos se burlaban de la vulgaridad, pensaba que el creador de una ciudad como aqu&eacute;lla deb&iacute;a saber la respuesta al acertijo que me significaba. Observar el sol acariciando a las estatuas, el m&aacute;rmol, la salvaje naturaleza... o ver los rayos de luna desliz&aacute;ndose entre la oscuridad y las p&eacute;treas figuras que lograban danzar entre sombras y fuego... era una misma sensaci&oacute;n: nostalgia. Una nostalgia de lo desconocido, nostalgia de su pasado y de su origen, nostalgia de aqu&eacute;llo que no sabr&iacute;a entre silencios y aves.</p>
<p>Hab&iacute;an ciertas angustias que surg&iacute;an en la nocturna custodia, temores y pesadillas, los demonios del alma abr&iacute;an la puerta y sal&iacute;an.</p>
<p>"Di&aacute;fana y suave es mi alma<br />y di&aacute;fano y suave todo lo que no es mi alma</p>
<p>Si uno falta, faltan ambos, y lo visible<br />es prueba de lo invisible"</p>
<p>Tem&iacute; por mi cordura, tem&iacute; por aqu&eacute;lla idea de lo normal y lo sano, tem&iacute; al tiempo y a la corrosi&oacute;n, tem&iacute;a al polvo y a las ratas, sent&iacute; la imperiosa y est&uacute;pida necesidad de que fuese intocable, que aqu&eacute;llo descubierto no fuese perturbado o desapareciese, deb&iacute;a permanecer para otros, deb&iacute;a existir para que otros fuesen tocados por su belleza ineludible. Los demonios se apoderaron de m&iacute; y me devoraron el cerebro por un tiempo, creando estrategias de conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n, ideando maneras y formas... soluciones y teor&iacute;as... pensando, haciendo, cercando. Entonces me top&eacute; de frente con una enorme figura de un &aacute;rbol de piedra.</p>
<p>"Oh hermano, nada voy a decirte<br />cuando hayas tocado lo que nadie puede tocar<br />m&aacute;s que al &aacute;rbol te gustar&aacute; callar"</p>
<p>Y obrando su magia la poes&iacute;a me transmut&oacute;, me liber&eacute; de pronto de los demonios y obsesiones, dorm&iacute; bajo el &aacute;rbol que silencioso me hab&iacute;a salvado y me sent&iacute; agradecida por los que estuvieron antes all&iacute;. Desde entonces visito la ciudad sin nombre s&oacute;lo con mi presencia y mi respiraci&oacute;n, para observarla y disfrutar de la poes&iacute;a que inunda sus piedras, el tiempo viajando por su existencia y sintiendo la nostalgia inundarme en cada visita.</p>
<p>"Pero no importa que los d&iacute;as felices sean breves<br />como el viaje de la estrella desprendida del cielo<br />pues siempre podremos reunir sus recuerdos"</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://sololetras.obolog.com/ciudad-nostalgia-127473" title="La ciudad de la nostalgia">La ciudad de la nostalgia</a></strong> en <a href="http://sololetras.obolog.com" title="cuentos, historias, relatos, poemas">Sólo Letras</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Dalais</author>
				<category>caleido</category>
				<category>nostalgia</category>
				<category>planeta</category>
				<category>poesía</category>
				<category>relato</category>
				<comments>http://sololetras.obolog.com/ciudad-nostalgia-127473#formulario</comments>
		<guid>http://sololetras.obolog.com/ciudad-nostalgia-127473</guid>
		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 02:58:07 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>El Planeta Caleido</title>
		<link>http://sololetras.obolog.com/planeta-caleido-126120</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Un d&iacute;a como cualquier otro, en que el viento susurraba entre medio de las ventanas semi abiertas de las casas, asist&iacute; al surgimiento del planeta Caleido. Yo hab&iacute;a estado haciendo alguna de esas t&iacute;picas cosas que se hacen cuando tienes tiempo de ocio, algo que en apariencia no es importante pero que despu&eacute;s de un tiempo se le da un cierto sentido.</p><p>El planeta Caleido apareci&oacute; de pronto en medio del universo, al principio se ve&iacute;a como un solo puntito de suave y tenue luz, daba la impresi&oacute;n que estaba muy lejos y solitario. Al principio no sab&iacute;a si acercarme, no sab&iacute;a si los seres que pudiesen habitar ese planeta se sintieran abrumados e incomodados con mi presencia, despu&eacute;s de todo, yo era una extra&ntilde;a. Tampoco se podr&iacute;a decir que era una de esas extra&ntilde;as que pasan desapercibidas, puesto que mi excesiva curiosidad y, sobretodo, las ans&iacute;as de mis ojos (a veces) pueden parecer molestas o perturbantes a algunos seres. Sin embargo, con el tiempo, sent&iacute; cada vez m&aacute;s curiosidad por saber que era lo que hab&iacute;a, c&oacute;mo eran sus ciudades y sus civilizaciones. De poco en poco me fui acercando cada vez m&aacute;s para intentar distinguir quienes viv&iacute;an all&iacute;, sol&iacute;a apoyarme en aqu&eacute;lla atm&oacute;sfera que le rodeaba, hasta que un d&iacute;a ca&iacute; dentro del planeta.</p>
<p>Un poco aturdida y algo adolorida me puse de pie, descubr&iacute; que ten&iacute;a cuerpo, lo hab&iacute;a olvidado despu&eacute;s de tanto tiempo observando hacia el interior de Caleido (o intentando mirar), tambi&eacute;n me di cuenta que llevaba una larga y gris&aacute;cea t&uacute;nica, con unas largas mangas abiertas en los brazos y aunque descalza me sent&iacute;a bastante c&oacute;moda con aqu&eacute;l vestido, sus pliegues me hac&iacute;an sentir abrazada por la tela y esa sutil calidez me produc&iacute;a una especie de ternura muy dulce y suave.</p>
<p>Mir&eacute; hacia alrededor y descubr&iacute; una ciudad, sus estatuas parec&iacute;an todas mirar hacia el cielo, las baldosas fr&iacute;as y algo polvorientas me parec&iacute;an c&oacute;modas; al dar pasos algo del polvo se levantaba y volv&iacute;a a caer dando un hermoso y nost&aacute;lgico espect&aacute;culo. En el centro de esa silenciosa ciudad se encontraba una gran fuente de la que no flu&iacute;a agua, en su lugar una enredadera se hab&iacute;a apoderado de ella y le abrazaba como consol&aacute;ndole, al querer llegar a ella me percat&eacute; que la ciudad ya no estaba acostumbrada a ser habitada, los espacios y las estatuas se hab&iacute;an acercado tanto para hacerse compa&ntilde;&iacute;a que casi no pod&iacute;a avanzar entre ellas.</p>
<p>Me sub&iacute; a la fuente y pude contemplar con cierto asombro el inocente abandono en el que se encontraba. Las construcciones todas de una piedra algo gris hab&iacute;an resistido con algo de fuerza el paso del tiempo, pero como muchos saben, el tiempo es el &uacute;nico al que nunca se le puede detener su paso. Inevitablemente les hab&iacute;a hecho ceder y les hab&iacute;a derribado partes de ellas, ah&iacute; regadas en las baldosas estaban esas partes y yo, de pie sobre la fuente, me preguntaba cu&aacute;nto de caleido ser&iacute;a as&iacute;... como una ciudad en ruinas.</p>			<p>
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			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Dalais</author>
				<category>caleido</category>
				<category>planeta</category>
				<category>relato</category>
				<comments>http://sololetras.obolog.com/planeta-caleido-126120#formulario</comments>
		<guid>http://sololetras.obolog.com/planeta-caleido-126120</guid>
		<pubDate>Wed, 10 Sep 2008 07:30:01 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Desliz</title>
		<link>http://sololetras.obolog.com/desliz-104178</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Los dedos eran chasqueados... una y a otra vez se mov&iacute;a aqu&eacute;lla mano en el aire danzando suavemente, mientras el viento se paseaba entre sus dedos, entre su vestido azul y sus cabellos negros y crespos. La primavera hab&iacute;a llegado casi sin anunciarse as&iacute; como el oto&ntilde;o de ese mismo a&ntilde;o, pero ahora el verano inundaba con sus rayos de luz las arenas de aqu&eacute;lla playa y el oleaje se hacia escuchar con su explosi&oacute;n de espuma sobre la arena. Hab&iacute;an ni&ntilde;os corriendo entre los quitasoles y desordenando las toallas, desarmando castillos de arena de otros ni&ntilde;os y moj&aacute;ndose el cuerpo con un poco de acuosa violencia.</p><p>Unas manzanas m&aacute;s arriba en una plaza un hombre apagaba el cigarrillo en la suela de su zapato y se dispon&iacute;a a dejarlo tirado entre las baldosas verdes y blancas pero le inquiet&oacute; la mirada de una siempre est&aacute;tica estatua. Era de un h&eacute;roe de guerra, hab&iacute;a dado su vida en una antigua batalla cuyo nombre ya casi s&oacute;lo figuraba en los libros de historia, sin embargo, esa mirada lo inquiet&oacute; lo suficiente como para sentirse algo culpable y arrojar el cigarrillo apagado en el basurero m&aacute;s cercano, cruzar la calle justo en la esquina cuando el sem&aacute;foro dio en verde y luego dirigirse directamente hacia su casa. Una se&ntilde;ora que llevaba una gran bolsa con abrigos pas&oacute; por su lado y le salud&oacute; creyendo que era su cu&ntilde;ado, pero unos pasos despu&eacute;s se dio cuenta de su error y se sonroj&oacute; lo suficiente como para que una ni&ntilde;a que ven&iacute;a justo frente a ella en la calle le preguntara si quer&iacute;a sentarse o beber algo de agua.</p>
<p>Desde una ventana sali&oacute; disparada una hoja de cuaderno, no porque alguien la arrojara si no porque el viento se la arrebat&oacute; a su due&ntilde;o, quien sin dudarlo ni un instante dej&oacute; caer el l&aacute;piz de su mano y tom&oacute; las llaves del apartamento, corriendo escaleras abajo en pos de la hoja. &Eacute;sta ya bailaba sobre la avenida con gran alegr&iacute;a y cierta velocidad, que le obsequiaba el viento con sus soplidos, el joven en cambio miraba hacia alrededor por si la ve&iacute;a.</p>
<p>Un vendedor de remolinos justo al otro lado de la avenida le obsequiaba a una ni&ntilde;a un hermoso remolino de color cian y ella le daba un besito en la mejilla muy agradecida. Pero los ojos de la peque&ntilde;a se quedaron fijos en un extra&ntilde;o dibujo que estaba en la calle y corri&oacute; sin pensarlo hacia &eacute;l, tom&aacute;ndolo entre sus manos justo cuando el autom&oacute;vil frenaba en seco frente a ella. El sonido que produjo el auto al frenar llam&oacute; la atenci&oacute;n del joven, quien se acerc&oacute; a la peque&ntilde;a para ver si estaba bien y descubri&oacute; en manos de &eacute;sta la hoja que el viento le hab&iacute;a arrancado con malevolencia de sus manos. Mir&oacute; a la ni&ntilde;a sumamente preocupado y le pidi&oacute; acompa&ntilde;arle hasta su casa, con tal de que no le ocurriese nada en el camino. La peque&ntilde;a dio su consentimiento, levantaron el remolino del suelo, le limpiaron el vestido a la ni&ntilde;a y caminaron por algunas manzanas juntos.</p>
<p>Un gran p&oacute;rtico los recibi&oacute; con sus brazos cerrados, quiz&aacute;s un poco molesto por la hora, la ni&ntilde;a toc&oacute; a la puerta y un hombre vestido con un frac los invit&oacute; a pasar agradeciendo al joven su amabilidad. Una hermosa muchacha baj&oacute; las escaleras frente a ellos y acomod&oacute; un poco coqueta su larga y crespa cabellera oscura, la ni&ntilde;a corri&oacute; a sus brazos y le present&oacute; el joven a su hermana mayor. Ambos se miraron por algunos minutos sin decir nada y sonroj&aacute;ndose un poco. El joven le entreg&oacute; el dibujo avergonzado a la muchacha y ella pudo descubrir en aqu&eacute;lla hoja un detallado retrato de s&iacute; misma.</p>			<p>
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			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Dalais</author>
				<category>relato</category>
				<category>retrato</category>
				<category>viento</category>
				<comments>http://sololetras.obolog.com/desliz-104178#formulario</comments>
		<guid>http://sololetras.obolog.com/desliz-104178</guid>
		<pubDate>Wed, 02 Jul 2008 20:57:17 +0100</pubDate>
	</item>
	<item>
		<title>Cristales de nácar</title>
		<link>http://sololetras.obolog.com/cristales-nacar-103146</link>
		<description>
			<![CDATA[
			<p>Corr&iacute;a. Atravesaba las gotas que la lluvia arrojaba con furia contra su piel, contra su compungido rostro, contra su preocupada frente, contra sus temblorosas manos que apenas pod&iacute;an sostener el paraguas y que justo cuando cruz&oacute; la calle lo dej&oacute; caer para alivianar su peso. Unos minutos despu&eacute;s el paraguas mor&iacute;a pisoteado por un cami&oacute;n que llevaba almohadas en su interior, esas que usar&iacute;a una cabeza para apoyarse y quiz&aacute;s pensar en el d&iacute;a siguiente o tal vez s&oacute;lo dormir. Pero estas cosas &eacute;l no las pensaba, su mente era un torbellino de ideas revueltas y sus pies no alcanzaban a recibir las &oacute;rdenes del cerebro para moverse simplemente lo hac&iacute;an, con rabia contra el pavimento, tremendamente mojados y embarrados.</p>
<p>Hacia unas horas atr&aacute;s esos mismos pies, dentro de aqu&eacute;llas botas, hab&iacute;an estado aferr&aacute;ndose a las costillas de un hermoso caballo e incluso su mente hab&iacute;a estado completamente pendiente en la velocidad del tiempo, la distancia frente a las vallas y la altura de las mismas. &Eacute;l no podr&iacute;a hab&eacute;rselo imaginado, por esa misma raz&oacute;n no portaba su celular sino que lo dej&oacute; en el camerino junto a su ropa de trabajo, la que ahora se mojaba y embarraba sin importarle ni un poco.</p><p>El sem&aacute;foro se puso en rojo y lo oblig&oacute; a detenerse, se encorv&oacute; hacia adelante con la respiraci&oacute;n agitada y aprovech&oacute; de descansar un par de segundos, pero con la atenci&oacute;n fija en las luces frente a &eacute;l para que apenas surgiera el verde correr nuevamente y si hubiera podido incluso volar. Pos&oacute; su mano sobre su pecho y pudo sentir el veloz palpitar de su coraz&oacute;n, que m&aacute;s que un m&uacute;sculo vital ten&iacute;a m&aacute;s el sonido de un tambor africano en medio de un ritual hacia la pachamama. &nbsp;Los autos pasaron frente a sus ojos con una velocidad comparada a la de una hormiga, pero esta era la irrealidad de su agitaci&oacute;n puesto que 60kms. no es la que tendr&iacute;a tal insecto, sin embargo los odi&oacute; por ir tan lento y si no se hubiera sentido tan cansado seguramente les hubiera gritado alguna cosa.</p>
<p>Verde. Apenas si vio el cambio de color y ya estaba al otro lado de la calle, doblaba por la primera que encontr&oacute; hacia la izquierda y busc&oacute; con la vista alg&uacute;n taxi que lo pudiese llevar a su destino, pero not&oacute; con desprecio el embotellamiento en el que se encontraban malhumorados los conductores y consult&oacute; el reloj, calcul&oacute; la distancia a la que se encontraba y respir&oacute; profundamente, tambi&eacute;n suspir&oacute; resignado, para luego seguir en su carrera. Al cruzar la siguiente calle le arrebat&oacute; de las manos un paquete que llevaba un vendedor y arroj&oacute; en el aire unos billetes sin decir absolutamente nada, sigui&oacute; corriendo mientras colocaba el paquete dentro de su bolso.</p>
<p>Unas semanas antes tambi&eacute;n hab&iacute;a tenido que correr de una manera parecida, pero no hab&iacute;a sido nada comparado a c&oacute;mo estaba corriendo ahora, hab&iacute;a tenido que hacerlo para alcanzar un autob&uacute;s, que lo llevar&iacute;a a la estaci&oacute;n de metro, que lo dejar&iacute;a justo en la parada del bus que lo llevaba en el aeropuerto. Pareciera absurdo que se tuviera que hacer tantas combinaciones y cambios de transporte para poder llegar a un lugar,&nbsp; pero en algunas ciudades eso ocurr&iacute;a y en Santiago, de Chile, eso era bastante com&uacute;n. Tambi&eacute;n estaba la opci&oacute;n de contratar un transporte privado pero esa vez &eacute;l olvid&oacute; hacer la reserva y tuvo que hacer esa ruta inevitablemente. Mientras corre piensa en ello y lo recuerda, se siente un poco est&uacute;pido porque crey&oacute; que nunca m&aacute;s tendr&iacute;a que hacer algo as&iacute;, pero ahora lo est&aacute; haciendo. Corre y no puede detenerse, no ahora, no en este momento.</p>
<p>Las puertas se abrieron frente a &eacute;l justo en el momento en que puso uno de sus pies frente a ellas y una se&ntilde;ora le grit&oacute; que no pod&iacute;a entrar en ese estado, que no estaba bien pero &eacute;l... no se detuvo. Corri&oacute; por el pasillo mirando los n&uacute;meros, buscaba el 127, pero en ese piso no estaba. Opt&oacute; por las escaleras, no estaba para esperar el ascensor y al encontrarlas subi&oacute; corriendo por ellas. La se&ntilde;ora le buscaba sin encontrarle en el primer piso y despu&eacute;s de unos minutos se rindi&oacute; y volvi&oacute; a la recepci&oacute;n. Por fin, &eacute;l encontr&oacute; el 127 y entr&oacute; pero no hab&iacute;a nadie en esa habitaci&oacute;n. Desconcertado mir&oacute; alrededor sin saber que hacer, estaba aturdido y entonces vio una cara conocida que le inform&oacute; que el n&uacute;mero que deb&iacute;a buscar era el 304, apenas si le dio las gracias y emprendi&oacute; una carrera hacia las escaleras y subi&oacute; a zancadas los dos pisos que lo separaban de ese n&uacute;mero.</p>
<p>Lleg&oacute; frente al 304 y respir&oacute; profundamente, se acomod&oacute; un poco el cabello y abri&oacute; la puerta. La imagen que observ&oacute; lo dej&oacute; sin habla, entristecido y resignado, mir&oacute; el suelo, dej&oacute; el malet&iacute;n al lado de la puerta y se lav&oacute; las manos y la cara. Se rega&ntilde;&oacute; mentalmente por no haber corrido m&aacute;s r&aacute;pido, por no haber estado ah&iacute; y se dio un fuerte golpe en la cabeza, que s&iacute; le doli&oacute;. Se cambi&oacute; la camisa y se olvid&oacute; de cambiarse el calzado. Se sent&oacute; mirando con algo de intriga la imagen, no sab&iacute;a los detalles, sin embargo se sent&iacute;a impactado, sin aliento y con unos abrumadores deseos de llorar. &nbsp;</p>
<p>Los ojos cerrados del cuerpo que estaba sobre la cama, se abrieron lentamente y susurraron su nombre. Respir&oacute; profundamente y se acerc&oacute; tembloroso y un poco t&iacute;mido a la cama. Mir&oacute; con intensidad los ojos d&eacute;biles y cansados que le observaban, olvid&oacute; todo su cansancio en un segundo, en ese en el que supo que ten&iacute;a una hija.</p>			<p>
			Leer <strong><a href="http://sololetras.obolog.com/cristales-nacar-103146" title="Cristales de nácar">Cristales de nácar</a></strong> en <a href="http://sololetras.obolog.com" title="cuentos, historias, relatos, poemas">Sólo Letras</a>
			</p>
			 ]]>
		</description>
		<author>Dalais</author>
				<category>lluvia</category>
				<category>relato</category>
				<comments>http://sololetras.obolog.com/cristales-nacar-103146#formulario</comments>
		<guid>http://sololetras.obolog.com/cristales-nacar-103146</guid>
		<pubDate>Mon, 30 Jun 2008 04:14:15 +0100</pubDate>
	</item>
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